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Cooperación económica

 

Cooperación económica

La Embajada tiene entre sus propósitos institucionales monitorear el tren de la economía chilena y coordinar las actividades de promoción económica en el País con el objetivo de favorecer el crecimiento del intercambio comercial, de los flujos de inversión y de la cooperación científica y tecnológica bilateral.

La estrategia de promoción se implementa en colaboración con otros sujetos italianos activos en Chile como la Agencia ICE de Santiago, la Cámara de Comercio italiana en Chile y en permanente coordinación con los principales representantes del empresariado italiano.

Nuestros dos sistemas económicos son complementarios: Chile exporta insumos, entre los cuales algunos estratégicos para la economía italiana (cobre y celulosa); Italia exporta maquinarias de alto valor agregado, necesarias para los procesos productivos chilenos.

La estabilidad macroeconómica, los buenos fundamentos, la certeza del derecho, la protección de los inversionistas son los principales elementos que hacen de Chile uno de los Países mayormente atractivos, no solamente en el contexto latinoamericano, para los inversionistas extranjeros. El ingreso a pleno titulo en el OCDE en 2010 confirma los extraordinarios esfuerzos realizado por el País en los últimos 25 años.

Una presencia empresarial consolidada y diversificada.

La presencia empresarial italiana es bien consolidada en especial en los sectores de la energía, de las construcciones, de los servicios y del agroalimentario, y cuenta con importantes presencias también en el sector financiero y de seguros.

En el curso de los últimos dos años el intercambio entre Italia y Chile ha mostrado un saldo comercial favorable a Italia, con una cifra de 269,5 millones de euro en 2018 y de alrededor de 371 millones de euros en 2019.

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Italia además esta diversificando su presencia económico- comercial a través de inversiones y colaboraciones que contribuyen, de manera significativa, al conseguimiento de los ambiciosos objetivos medioambientales de Chile en tema de descarbonización. Dos ejemplos concretos son la promoción de la electromovilidad y la transformación de la matriz energética de Chile.

En relación con el primer punto, se señala que el Grupo ENEL, a través de su controlada ENEL X, ha desarrollado un proyecto de colaboración con Transantiago, operador del transporte público sobre ruedas de la capital chilena, que ha permitido la introducción de 183 buses eléctricos, creando la primera red latinoamericana de transporte publico eléctrico. El proyecto ha contemplado además la construcción de 3 “Electroterminals” para el estacionamiento y recarga de los autobuses.

Respeto al segundo punto, con el objetivo de contribuir en la lucha contra el cambio climático, ENEL ha empezado de forma adelantada el cierre de algunas centrales termoeléctricas presentes en Chile. Se trata de dos unidades del complejo termoeléctricos Central Bocamina, en el sur del País que deberían cerrar sus actividades dentro del 21 de diciembre 2020 y 31 de mayo 2022, impulsando el proceso de descarbonización que Chile debería concluir dentro de 2040.

Italia en Chile habla también y sobre todo del futuro. Las enormes potencialidades del País para la producción del hidrogeno verde a bajo costo están a la base de la decisión de ENEL de lanzar el primer proyecto piloto, junto con socios locales e internacionales, para la producción de hidrogeno verde a través de un electrolizador alimentado por energía eólica en la Patagonia chilena.

Otro ámbito significativo de cooperación bilateral se relaciona con la economía circular.

Italia ha establecido un dialogo, también gracias al aporte de actores chilenos de la sociedad civil para dar a conocer los diversos modelos y experiencias realizadas en Italia, como por ejemplo el pasaje del ciclo del “producir, utilizar y desechar” al ciclo “reducir, reutilizar y reciclar”.

El Acuerdo de Asociación UE-Chile.

Importante son también las negociaciones, a las cuales Italia está participando activamente, para la modernización del Acuerdo de Asociación entre la UE y Chile entrado en vigor en 2003. Se trata de un proceso que se pone el objetivo de actualizar y ampliar el cuadro normativo del Acuerdo a nuevos ámbitos cuales medioambiente, acceso al mercado, aduanas y simplificación del comercio, denominación de origen, competencia, transparencia, inversiones y otros.

Al respeto es necesario subrayar que el intercambio entre UE y Chile se ha más que duplicado desde el año de entrada en vigor del Acuerdo al 2019, pasando de los 8.399 millones de US$ a los más de 18.500 millones de US$. En 2019 el intercambio chileno con la UE ha representado casi un 13,2% del total. La UE es el primer inversionista extranjero en el País.


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